martes, 25 de octubre de 2011

Tierra de todos

"El Universo no tiene fronteras, 
nosotros mismos las formamos,
él nos invita a disfrutarla,
conocerla,
enriquecernos,
vivirla,
pero no dañarla".
Alejandra Cruz.

Últimamente están pasando cosas extrañísimas: esta mañana me asustaron; pero bueno, a eso no me refiero, y es que el Universo está tomando una forma asombrosa.

Es como todo, uno tiene días espirituales, días cabrones, días de sólo sonrisas, días de alejamiento, días de todo. Hoy yo tuve un día de encontrones. ¿No les pasa que a veces sienten que se pierden de ustedes y cuando se encuentran están hasta bailando en los buses? Bueno, yo hago eso. O canto. O me río sola.

Hoy la vida con la que me encontré, inesperada y grandiosamente, fue con la de un indígena de nuestra bella Sierra Nevada de Santa Marta, no sé si un Kogui, Arhuaco, Wiwa o Kankuamo, pero era un descendiente de los Tayrona. Lo más insignificante de todo es que yo iba por unas pulseras color rojo que me sirven como protección para las energías y terminó leyéndome los ojos y percibiendo mi espíritu (dijo que era hermoso, ahí verán ustedes si le creen, pero yo sí). Al fin de cuentas, terminamos hablando de cosas maravillosas. De hecho, no es el primer indígena que conozco y todos tienen un espíritu único y a la vez tan tranquilo como similitud.

La gente es tan estúpida que piensa que por ellos ser indígenas son tan insignificantes porque se desenvuelven en otras cosas, como la artesanía, para no ir tan lejos. Yo conozco uno politólogo y he oído hablar de algunos abogados y psicólogos. Lo más interesante no termina ahí. Pensamos que por sus vestimentas o su forma de ver el mundo están "locos", desubicados, mil vainas, palabras poco gentiles. Nadie comprende que el Universo es de todos y él tiene a cada quien en el lugar que merece.

Lo único que sé es que hay costumbres y tradiciones tan hermosas que no se deben intentar remplazar con cosas sin cabida en el espacio. Para ser exactos, la construcción del hotelucho de 7 estrellas en el Tayrona es una patraña gubernamental con el único fin de pasar por encima de su madre tierra, de los que habitan allí, de los que hacen de ese espacio tan tranquilo, algo maravilloso. ¿Será que esos imbéciles alguna vez han ido a caminar con mochilas en su espalda a través de las montañas y llegar, conocer ese paraíso y sentir el mar tan nítido y lleno de luz que tiene esa tierra? Si son imbéciles, no sé, depronto sí; y si fueron fijo se quedaron en las cabañas que hay por ahí conectadas a través de escaleras en cemento... otra bestialidad humana.

A ver si de una vez por todas desisten de construir esa barrabasada por allá, no sólo porque muchísimos de los colombianos no podremos ni asomar las narices, ya que si es 7 estrellas será increíblemente costoso y no podremos ni pagar la sal del mar con la que nos echaremos el chapuzón, sino también porque es meterle "modernidad" a algo ancestral y único de nosotros, por lo que deberíamos luchar por preservar, visitar, conocer, aprender, disfrutar y no concretizar y acabar. ¡No seamos tan imbéciles!

miércoles, 12 de octubre de 2011

For Reasons Unkown

Estaba sentada dispuesta a distraer mi mente en las noticias absurdas del mundo y no pensar en lo absurda que se transformó mi vida; dándome un respirito de mí misma. De repente suena una canción que se llama "For reasons unknown" de The Killers. No pude evitar concentrarme en ella, no sólo porque me gusta, sino que empecé a sentirme tal cual como Brandon Flowers canta en la canción.

Y así, por razones desconocidas, las personas empiezan a perderse de sí mismos, se desconocen, pierden el control de sus pensamientos y maquinan tanto que no logran dejarse llevar por sus emociones. Como dice una parte del coro: "But my heart, it don't beat, it don't beat the way it used to. And my eyes, they don't see you no more. And my lips, they don't kiss, they don't kiss the way they used to, and my eyes don't recognise you no more"; uno siente que ha perdido tanto, que ya no siente como antes, uno, como ser, ya no funciona de la misma manera que solía ser. Ahí es cuando yo defino que uno se siente deprimido.

La gente toma pastillas antidepresiva, tiene tendencias suicidas, se aleja de los demás, llora por días, sólo duerme, se siente insignificante. "¿De qué sirve vivir si no dan ganas de levantarse de la cama?", se preguntaría uno; otros no se preguntan nada, sólo están en un estado de inercia. Miran películas como "Eat, Pray and Love" y se sienten identificado/as con Lis y quieren irse lejos, bien lejos, olvidarse de la rutina, del ciclo habitual, comer todo lo que se puedan, saborear, hacer retiros espirituales, buscar creer en algo, tener fe, restablecer la fe en uno mismo, enamorarse de un hombre perfectamente real o una mujer equilibrada dispuesta a todo. Realmente envidio a Lis, porque si yo tuviera toda esa plata, ya no estaría aquí sentada soñando despierta con ello, sino haciéndolo.

Sólo sé que cuando uno está así, tiene que tomar una decisión: vivir o morir. No vale la pena creer que se puede seguir viviendo de esa manera. Yo miro a los animales y veo que están felices con todo, o buscan la manera de entretenerse y estar felices, y nosotros que tenemos la razón no hacemos uso de ella para estar mejor, sino que ella misma nos lleva al borde de cosas catastróficas.

Hoy día no me siento orgullosa de las veces que me han dicho: "eres muy inteligente", ¿de qué me ha servido?, no he sabido encajar las partes de mi vida adecuadamente para ser completamente feliz. Y gracias a ella sólo he logrado definir por qué uno está deprimido, más no por qué uno cae en depresión. Sí, ando en búsqueda de mi equilibrio a pesar de que, materialmente, lo tenga todo. Decir que uno está feliz es fácil cuando las cosas al rededor de uno giran perfectamente, pero cuando algo se desmorona, nos sentimos destrozados; pero no, para mi la felicidad debería estar constante todo el tiempo, sin importar que algo se distorsione en nuestras vidas. Así es vivir feliz, vivir feliz sin importar qué o con quién esté. La felicidad debe estar dentro de uno y no por los demás o por mis cosas materiales. Al igual que el amor, amarte sin importar cómo eres.

Decir: "mañana estaré mejor, sí". Ok. Pero, ¿y pasado mañana? Aquí aplica que el decir es tan fácil, pero sentirse en disposición a hacerlo no. Un profesional debe saber mejor que yo. Lo que aquí digo, en muchas palabras, es que cuando sepan, se enteren -cosa que puede ser muy fácil o difícil, porque depende de si la persona desea o no contarlo-, pongan, no sólo sus energías, sino dediquen tiempo a esa persona, ya que el amor es el único remedio.

Aquí les dejo un enlace directo de la canción que mencioné para aquellos que no la han escuchado y tienen curiosidad. ¡Amor para todos!
http://www.youtube.com/watch?v=TG5X4kOjEX8&ob=av2e


sábado, 1 de octubre de 2011

Es mejor cuando entra el sol en la tarde.

No sabía ni qué decir cuando solté esa frase: "es mejor cuando entra el sol en la tarde". A pesar de que ame las mañanas sólo cuando puedo dormir hasta tarde, ya que sinceramente detesto madrugar cuando sé que nada emocionante pasará en el día, es fascinante ver cómo el sol y sus rayos se filtran por las cortinas, por los cristales de la ventana, te calienta los pies, te motiva a salir a ver el dejo de energía que tienen las personas en esa parte del día. Es el momento más fascinante, todos están exhaustos, agradecidos porque llegó la tarde y está pronto a terminarse el día, los niños podrán jugar en el parque, los jóvenes llegarán a sus casas a dormir, los novios podrán verse sin apuros, los esposos románticos prepararán su noche, y los románticos infieles inventarán excusas para verse con sus amantes, los solitarios querrán salir al parque a leer o caminar y ver a la gente, los noctámbulos estarán despertándose para empezar su nueva noche llena de cosas divertidas...


Claro que es mucho mejor. Preparamos la cena, pensamos qué haremos en la noche, si ver los programas aburridos de los canales locales, o bajaremos alguna película, o nos decidiremos a decirle al niño/a que nos gusta que lo amamos y que queremos pasar la noche con él/ella, o simplemente le diremos que lo extrañamos. Aunque la mejor es tomar la siesta de la tarde; es tan rico llegar y sentir la suavidad de las cobijas, ver cómo el sol tan atenuado del atardecer está entrando sutilmente por los huecos de la cortina y el cuarto está en la temperatura adecuada para darse el mejor sueño del día, ése que cuando despiertas te sientes renovadísimo -así hayan sido 2 horas máximo-, con hambre, con energía para hacer ciertas cosas, con perecita para arruncharse con la almohada, y hasta con el típico mal aliento del despertar.

Una de las mejores cosas es llegar a casa y ver que estás sola/o. Ahí es cuando te decides a abrir las cortinas, prender tu reproductor musical y empezar a cantar sin importar a desafinarte. O salir al balcón o asomarse a la ventana y sentir ese viento lleno de rayos solares calientes y ver cómo tus ojos quieren detallar las nubes, pero también los cierras para escuchar mejor a los pájaros que cantan adulando el atardecer.

Es que miren, en las mañanas es lindo ese sol, sí, lo anima a uno a levantarse, a hacer las labores del día, pero uno está tan apurado, que hasta se tapa la cara del sol. En la tarde, el cansancio y las ganas de sólo sentarse a detener su vida unos minutos es maravilloso si las nubes dejan pasar el sol y logra verse a través del aire. Es el momento del día que da el equilibrio perfecto, ya que sólo piensas en hacer lo que te hace feliz o te satisface mayoritariamente, así tal cual como dice Cerati: "tráeme la noche, no puedo estar despierto más sin verla".

Es mejor cuando entra el sol en la tarde, a veces sólo aprovechamos las cosas cuando estamos más despiertos y conscientes.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Féminas en el poder.

Sé que no es tarde para lanzar mi campaña a la Alcadía de Bogotá. Esos últimos días son los de más campaña y, por tanto, he decido lanzarme... lanzarme al vacío de la política. Y no es que quiera hacerle competencia a Gina Parody; me parece que no está tan salida de sus gafas como algunos dicen y tampoco considero que sea la Noemí de estas elecciones, por lo menos Parody habla como si estuviera brava todo el tiempo, regañándonos, Noemí sólo sonreía y se jactaba de haber sido embajadora en países a los cuales ella no lograba dominar el idioma. No las comparen; a Gina le falta mucha embajada por recorrer y mucho diente que pelar.

Me considero una mujer sencilla, que usa la jerga del pueblo y, por ello, mis propuestas son muy simples, fáciles de entender. Así como Uribe, también tendré tres pilares, huevitos, huevitas, esferas del dragón; como quieran llamarlos. Aquí están:

  1. La cultura ciudadana es un aspecto por el que los ciudadanos apelamos constantemente. Queremos que las personas se comporten adecuadamente y de acuerdo a los espacios. Por ende, propongo luchar con gran ímpetu para que las personas sigan produciendo flatulencias en los sistemas masivos. Así pues, evitaremos (porque no hay otra forma, no hay plata, siempre se la roban -yo haré igual) que haya exceso de pasajeros, pues las ventanas no son lo suficientemente grandes para darles aire. Consideramos que es más fácil que todos adoptemos este hábito, a que empecemos a desarrollar nuestro olfato y descubrir quién ha sido el de las flatulencias.
    Pero no crean que es absurdo, esto traería consigo la lucha por la buena alimentación para que las flatulencias no produzcan tan malos olores. Así matamos dos pájaros de un sólo tiro. Aprenderán a comer sanamente. 
  2. Otro aspecto de gran relevancia es luchar por la seguridad ciudadana. Todos tememos, odiamos salir a la calle solos, especialmente nosotras las mujeres, nos sentimos vulnerables ante cualquier persona. Ya hasta los de paño roban, esos que tienen maletín y están afeitados nos ven la cara de esperanza y nos tumban el dinero. ¡Yo no lo permitiré más! ¡Se acabó tanto robo, tanto ladrón! Si el problema es la corrupción, lucharé contra eso. Pero en la calle, los que viven caminando, cogiendo buses o usan sus bicicletas para llegar a sus puntos de estudio o trabajo son los y las que viven más atemorizados.
    Yo incentivaré a los taxistas, buseteros, policías (desde bachilleres hasta generales), hombres de bigote y sin bigote, y otros que admiran sabrósamente la belleza femenina, sus protuberancias, su olor, para que continúen reproduciendo tales frases. El incentivo, claro está, es subirles el sueldo, pagarles más, para que las mujeres (principalmente) dejen de pensar en que las robarán y pongan toda su atención en los nuevos piropos que salen día a día. Sabemos que a muchas y muchos les gusta viajar al exterior; siendo así, contándoles a los extranjeros esta flor extraña de nuestro país, podremos demostrar que no sólo somos portadores, consumidores y expendedores de droga sino también que es un país que lucha por darle un trato fenomenal a las damas.
    (Y, para ser sinceros, nos evitaríamos invertir en educación para esta gente porque sabemos que el dinero fácil es más atractivo que ponerse a estudiar. ¡Qué aburrido que es aprender!)
  3. Y, por último, quisiera que Gustavo Petro me apoyara en esta huevita, la huevita de la cohesión social. Así él hace la labor de poner el agua gratis, como un derecho, y yo pongo la panela gratis. Sería asombroso poder darles a los pobres aguita con sabor dulcesito, agua de panela gratis para todos. (Y pues como los pobres ya no son todos los que eran antes, porque como ya no son pobres los que ganan 190mil pesos al mes, entonces así nos evitamos gastar más dinero en los pobres. ¡Uf, qué alivio!). Ésta cohesión social se ve reflejada en ustedes dándome su voto, y yo robándome las panelas de los trapiches. (Es que robar está de moda).
Así pues, estos son mis puntos esenciales. Los puntos en los que debemos fijarnos porque son los más importantes -y los más fáciles-. Yo no prometo si no no voy a cumplir. Debemos limpiar la política con el toque femenino. Ya me cansé de andar limpiando la casa, es hora de limpiar la ciudad. Por eso mismo, los invito a que salgamos todos a barrer las calles. (No quiero que nadie se dé cuenta que uso ese dinero en el salón de belleza, para los masajes, para mantenerme bella; es que últimamente el dinero que nos pagana a los políticos ya no alcanza para nada, ni para ir dos fines de semana seguidos a New York y pagar el arriendo de mi apartamento allá).

Jóvenes, adultos, señores y señoras de la tercera edad, vamos todos juntos a votar por la frescura, la innovación, vamos a progresar, ¡porque sí se puede estar mejor! 

lunes, 5 de septiembre de 2011

Te amo.

Muchos hablan del amor juzgándolo y creyendo que pueden hacerlo simplemente porque han "amado" una vez. Creen que con eso basta. Unos lo encapsulan en el sexo, donde creen que entre hombres no se pueden amar y viceversa sin necesidad de ser homosexuales -lo peor es que ciertos hombres asumen el amor entre ellos como un acto homosexual, ¡qué faltos de amor están!-; otros lo encierran en una máquina del tiempo donde, sino es más de determinado tiempo de estar compartiendo nadie tiene derecho a amar, generalmente dicen que después de los 4 meses uno ya PUEDE amar.

Recuerdo que una persona que solía ser muy cercana a mí exclamó rabiosamente que era inconcebible que una de sus amigas, que hacía poco había terminado con un ex novio tormentoso y que había decidido empezar una nueva relación, ya estuviera enamorada y no llevaban siquiera 3 meses. Reclamó exhaustivamente diciendo que cómo era posible que después de haber amado una vez, hubiera podido enamorarse ya tan rápido y que lo expresara tan tranquilamente por los medios sociales. Yo me reí. No le dije nada. Sonreí para mí misma diciéndome que no podía alegar con una persona que pensara así. Seguramente ésta persona aún sigue luchando por aprender a amarse.

Por favor, que alguien me muestre el manual del amor y los pasos correspondientes para hacerlo. Es que cuando empecé a creer en el amor se les olvidaron dármelo.

Es tan absurdo el que piensa que sólo debe amar cuando reciba al menos una sonrisa a cambio. Igual, en  todas nuestras relaciones esperamos recibir alguito a cambio, lo que no sabemos es que recibimos más de lo que creemos y nos negamos a amar porque quizás estamos recibiendo lo que merecemos o sí lo recibimos nos atemorizamos porque pasa muy pronto. No son instintos naturales del ser humano, son estereotipos creados por la sociedad, es un manual de comportamiento que nos ofrece el mismo. La verdad es que tememos aceptar que estamos buscando desesperadamente quien nos ame, más no a quién amar.

Sé que mi padre y mi madre me amaron desde el primer día que supieron de mi existencia y no me conocían en lo absoluto. No sabían que llegaría a ser una mujer escandalosa al reírse, un poco estrambótica en sus acciones, excesivamente hiperactiva y mucho menos mi madre sabía que tendría que perseguirme al rededor del comedor para darme el almuerzo. Y aún así, con todo y mis "defectos" ante la sociedad, me amaron desde que supieron de mi leve pero más maravillosa existencia. Se supone que cuando uno ama es por aquello que siente, más no porque aprende a conocer lo que nos gusta o, mejor dicho, uno no ama porque conoce sus errores y podemos rechazarlo porque tenemos apatía. ¿Entonces no debo amarte por aquello que yo llamo tus errores y que otros ven como las más grandes maravillas de tu ser en tan sólo minutos?

Las más grandes apreciaciones de la vida son aquellas que sentimos en segundos. Imaginemos si tan sólo duraran horas o si así sintiéramos siempre, no sería siquiera percibido, mucho menos maravilloso, novedoso, excitante, sería parte de la cotidianidad humana, esa normalidad que nos hace insensible ante ciertas cosas.

No soy loca por amar o enamorarme prontamente (pero, ¿prontamente según quién?), sería loca si me diera miedo enamorarme tan fácil como lo es vivir. Amar no es absurdo, es absurdo juzgar a quien amar fuera del estigma social, porque ése que juzga es quien menos sabe de amor. Si juzga a mal es porque nunca ha podido sentir la felicidad que produce amar.


No estaría de más aclarar que cuando hablo de amar me refiero a hacerlo hacia cualquier ser vivo. No necesariamente tiene que ser una pareja sentimental, es decir, amante. Yo, por mi parte, me enamoré al instante cuando vi a Mimo tras una foto diciéndome que lo adoptara. No sabía que iba a ser tan tragón. 

lunes, 22 de agosto de 2011

"Machos"... y nosotras.

Prefacio del autor: Posiblemente este artículo llegue a ser un poco feminista o quizás algunos piensen que estoy igualándome o que quiero hacerle competencia a Alejandra Azcárate tocando el tema de los hombres vs. mujeres; pero no, prometo que éste artículo satisfacerá todas mis ganas de criticar a los géneros sexuales preponderantes.

Los hombres son una tema esencial en toda conversación femenina. Siempre estamos alardeando de nuestro nuevo levante/novio/moso/conyugue a cerca de lo que nos da, lo que nos dice, a dónde nos invita y, algunas veces hasta inventamos ciertas estupideces para no perder la guerra femenina de quién tiene el mejor "macho". Hablar de hombres es nuestro chisme favorito: quién está más bueno que tal; cuál de los niños lindos terminó con la novia; que si el perro se cuadró; que el man más lindo anda con la vieja más fea (eso siempre decimos), pero igual no importa porque la vieja es una bacana, eso sí. También nos encanta de hacer de cupidas, de celestinas, nos gusta cuadrar las parejas que nosotras consideramos perfectas y hasta no "meterle por los ojos" a nuestra amiga el tipo que nos parece adecuadísimo para ellas, no quedamos satisfechas.

Después de tanto buscar, entonces, uno ha encontrado supuestamente su media naranja: un calcetín color naranja mal oliente y roto en los dedos y el talón -de tanto uso, claro- y es cuando empieza el jolgorio.

La iniciación: Ésta se caracteriza por los consecutivos síntomas de ansiedad que van acompañados con algo que las mujeres llamamos "sensasión vomitiba", que parece más como ganas de hacer popó, algo así como un estreñimiento reforzado. Además, cualquier babosada que nos dicen (que siempre son las mismas) nos parecen maravillosas y creemos que nosotras somos a las únicas, las privilegiadas, a las que nos han dicho eso. Eso sí, se comportan como unos príncipes, todo el tiempo halagando, echándonos flores, diciédonos qué harían con nosotras, etcétera; y a la hora de la verdad siguen siendo los mismo sapos verdes llenos de berrugas.

Enamoradas: Después de que han pasado ciertos meses considerables, en donde no han habido peleas significantes y nuestros mundos sociales empiezan a conectarse es cuando nosotras, primero que ellos, empezamos a enamorarnos. ¡Sí, los amamos! Entonces dejamos de hacer cosas nuestras por estar más tiempo con ellos. ¿Y ellos? Nada, en las mismas: saliendo los viernes con sus amigos a tomar o a jugar billar, nos dicen que más tarde caen... ¡pero no! Nunca llegan. Nosotras cansadas, claro, de esperar, nos desesperamos un poco -pero nada más un poco- y empezamos con la llamadera. Efectivamente, los estresamos, los fastidiamos; nosotras somos las culpables de que nos cuelguen el teléfono porque somos unas posesivas/obsesivas y no les damos su espacio, su autonomía, su libertad de desenvolverse en otros mundos aparte del sentimental. Sí, siempre nosotras las culpables.

   -Aquí debo hacer una nota al pie, como para decir que hay casos excepcionales donde nos encontramos hombres que parecen momias: lentos, dormidos, hablan hasta lento. No se emocionan ni siquiera con la primera relación sexual y su cara no gesticula ninguna expresión, ni de felicidad y menos de tristeza. Obviamente en esas relaciones la que manda es la mujer, porque ella es quien saca la cara por la misma.

El desenlace: Llegó el fin. ¿Pero por qué, si todo iba bien? Bueno, para terminar siempre hay alguna razón, pero como los hombres son tan predecibles terminan diciendo: "no eres tú, soy yo" o "esto ya no es como antes, necesito un respiro... no sé, me siento mal hasta conmigo mismo" o "tu sabes que yo te amo, te amo demasiado, has sido la mejor mujer del mundo (y siguen con la cháchara sutil), bla bla bla bla, etc, bla... PERO siento que ya no puedo más con ésta relación, ¿por qué no nos damos un tiempo y yo aclaro mis cosas? Es que me siento como asfixiado", sin embargo, la peor no viene siendo "me gusta otra" sino que nos terminen por medio de un correo electrónico. Eso sí, nosotras quedamos echas un mar de lágrimas, destrozadas, desilusionadas; y sí, siempre les echamos la culpa a ustedes para que ninguno se nos arrime. ¡Heridas a muerte, sanamos solas, porque podemos sin los "machos"!

Y así culmina todo; unas relaciones terminan peores, unas mejores; unas duran días, otras años; unas dándose en la jeta, otras en una noche de despedida llena de lujuria. Pero al final, y como dice mi mejor amiga -y prima- Karen Cruz, la ley del las relaciones nos toca a la puerta: "primero amamos, luego nos fastidiamos". Nos fastidiamos porque nos cansamos de que siempre los "machos" nos hagan la misma. Opten por no ser príncipes, así después no nos vomitamos del asco al ver lo berrugosos que son.

martes, 26 de julio de 2011

Mi mejor libro.

Mi carta astral dice que soy una mujer muy romántica, muy apasionada y muy cariñosa. Pues dedicaré el escrito de hoy a sacar el lado romántico que está dentro de mí y hablar un poco a la cursilería para que algunos confirmen que no soy un hombre por ser extrovertida y, algunas veces, brusca en mi forma de expresarme (eso también es culpa de mi signo).

Por si algunos no saben, soy una persona que siempre tiene en la mesa de noche un libro qué leer y el libro de estos días me tiene capturada. No entraré en detalles acerca de él. El caso está en que un amigo me reclamó que por qué no estaba hablándole y le dije que estaba con mi esposo, es decir, mi libro. Es entonces cuando comprendí el real significado que tienen los libros para mí y le dije a mi amigo que el día que me casara, mi esposo tendría que ser el mejor libro y agregué: "Mira, para que un hombre llegase a ser un libro para mí, tendría que hacerme sentir todas las cosas que me hace sentir el leer un libro; tendría que contar mil historias; que si fuera largo o corto, hablara, me contara, me llevara a soñar e imaginarme mundos; y así como me demoro semanas o meses leyendo algún libro, con él quisiera demorarme años leyéndonos".

Creo, aseguro, afirmo, que esto ha sido lo más cursi/romántico que he podido decir al mundo. En estos instantes me acuerdo de mí misma cuando veo esas novelas donde por poco se besan los pies aquellos que se aman porque me da escozor y repulsión ver tanto 'lambericas'.  El amor puede muchas cosas, y mi amor por los libros y por leer me ha llevado a buscar en un hombre el mejor libro que pueda leer en toda mi vida.

Pero ya imagino, ustedes deben decir: "ay, pero quién no tiene historias, todos tenemos historias que contar al mundo" (y de hecho, esa es una de las cosas por las que más me gusta conocer a cualquier tipo de persona, sin prejuicios). La cuestión está en sentir con esas historias más allá de lo que cualquier persona podría sentir. ¿A ustedes no les pasa que leen un libro y hasta sudan cuando hay una escena llena de suspenso, y pasan y pasan las hojas y, así sean las 3am, quieren llegar hasta el final y descubrir cómo se desenvuelve todo y hasta dónde llega? Así, con toda esa adrenalina, quisiera yo sentir cuando lea a mi esposo.

Cuando lo tenga  (a mi esposo, no?), les cuento. Espero no ser tan salada de encontrarme, en vez de un libro cautivador, una historia de acertijos. Sino, escupiría ahora mismo en mi monologo.

¡Ah! Por cierto, no hay ningún libro malo, sólo pésimos lectores.